Ahora que llega el invierno debemos prepararnos para afrontar esta estación de una forma tranquila, reflexiva y nutriéndonos para fortalecer nuestros recursos internos.

En esta época en la que vivimos parece que si decides parar has fallado, te pierdes algo, seremos menos que y nos exprimimos al máximos siempre por demostrar que valemos y sentirnos reconocidos. En muchos de los casos nuestra salud se ve afectada por este sin parar, y caemos enfermos, debilitados y con un sistema inmunológico incapaz de soportar este ritmo.

¿Por qué siempre vamos a toda máquina?

Buscamos tranquilidad y nuestra máquina no para de hacer ruido. Tenemos listas de tareas largísima con una continua sensación de tener que hacer bien siempre las cosas.

Deja de escuchar las necesidades de los demás.

Para el motor! Entra en tu quietud, y observate a ti mismo! Recuperando tu intuición.

Cuando estamos tranquilos, nuestros cerebros recurren a la corteza prefrontal, la parte de nuestro cerebro responsable del pensamiento general, y naturalmente comenzamos a tomar decisiones que nos sirven mejor. Tenemos que conectarnos de nuevo con la tierra, recobrar la seguridad de sentirte apoyado.

Con este ejercicio conectaras con la tierra y recuperaras esa fortaleza natural que tenemos innata y que a veces olvidamos.

Acuéstese en la tierra en una posición cómoda.

Revisa tu cuerpo y observa todas las partes que contactan con la tierra.

En cada exhalación, sienta tu peso sobre el suelo.

Deja que la tierra te abrace.

Examine su cuerpo de nuevo, desde la coronilla y hasta los pies, observa cualquier parte del cuerpo que este oprimida o contraída.

Con cada inhalación, concéntrate en esta parte tensa y libera la tensión junto con la respiración.

Respire desde tus hombros, tu espalda, hasta tus pies, y permite que se relajen todas las zonas de tu cuerpo.

Chuequea de nuevo todo tu cuerpo y comprueba si han desaparecido las tensiones o han cambiado de sitio y repite nuevamente.

Repita este proceso tantas veces como lo necesites para sentirse completamente relajado y apoyado.

Memoriza esta sensación de estar completamente relajado sobre el suelo. Quédate así el tiempo que necesites. Repite siempre que puedas para abril tu cuerpo y volver a este estado de quietud.

 

Big Yoga.