Se ha convertido en el arma secreta de muchos deportistas de élite y de aquellos aficionados al deporte que quieren dar un paso más en su rendimiento. La competición en general es exigente, si además se convierte en tu medio de vida las implicaciones físicas y mentales que conlleva requieren que cuerpo y mente trabajen de manera coordinada. Cada vez son más los corredores, futbolistas, tenistas o nadadores que han incorporado la práctica del Yoga a su rutina de entrenamiento en busca de beneficios de largo recorrido que pueden ser determinantes para sus carreras. Maria Sharapova, Carles Puyol, Le Bron James o Shaquille O’Neal son algunos de los deportistas célebres que han integrado el yoga en su entrenamiento diario. Te contamos las diez cosas que el yoga puede aportar a tu práctica deportiva.

 

 

  1. Incrementa el rendimiento. Practicar yoga te hace más resistente, incide en tus cualidades físicas naturales mejorándolas y trabaja con las mentales ofreciéndote un mayor rango de resistencia.
  2. Es el mejor método de estiramiento conocido. Al trabajar sobre todo el cuerpo se consigue una mayor elasticidad en articulaciones y tejidos, se eliminan rigideces, contracturas musculares y tensiones y desciende de manera radical el índice de lesiones por desgarros e inflamaciones nerviosas.
  3. Enfoque y concentración. Cualquier deportista sabe que tener una meta es clave. El yoga ayuda a unificar la armonía entre cuerpo y mente, ¿el resultado? Una mayor capacidad de concentración que nos llevar a tener la mente fija en nuestros objetivos.
  4. Inhalar y expirar y hacerlo de manera consciente. Al practicarlo enviamos más oxigeno a la sangre aumentando nuestra resistencia gracias a la mejora de la capacidad pulmonar, un beneficio que se extiende hasta el resto de facetas de nuestra vida.
  5. Nos hace más flexibles. Elevar el rango de movimiento es uno de los objetivos más anhelados de cualquier deportistas. La práctica de yoga integra movimientos que requieren de mucha elasticidad y que, al mismo tiempo, rebajan nuestra tensión muscular.
  6. Aumenta nuestra fuerza. Los movimientos que se requieren para ejecutar las posturas distan mucho de los que son necesarios para realizar ejercicios de gimnasio o levantar una pesa. El yoga se basa en contracciones isométricas que trabajan nuestra fuerza desde el centro del cuerpo hasta las extremidades.
  7. Nos ayuda a recuperarnos. En general tras cada sesión de entrenamiento y en caso de lesión. Al aumentar el flujo sanguíneo aumentamos la oxigenación de los músculos y la tonificación de articulaciones.
  8. Te ahorrará visitas al fisioterapeuta. Al liberar la espalda de tensiones desciende de manera radical la posibilidad de sufrir contracturas musculares. Además la práctica de yoga devuelve la simetría al cuerpo y nos proporciona equilibrio.
  9. Esculpe nuestro cuerpo. Y además lo hace de manera uniforme al tonificar la musculatura de manera integral. Es la práctica ideal si lo que buscas, además de trabajo funcional, es estilizar tronco y articulaciones.
  10. Mejora el bienestar general. Contribuye a facilitar la digestión y, en el caso de las mujeres, mejora su equilibrio hormonal especialmente durante los ciclos menstruales.