A la mayoría el mar nos relaja, nos atrae, nos inspira o nos hace recrear sensaciones de paz y  bienestar. La idea de practicar yoga o de meditar frente a las azules aguas del Mediterráneo nos puede resultar de lo más sugerente pero, ¿sabias que la practica de asanas en la playa tiene beneficios contrastados sobre tu cuerpo y tu mente? Xu Anlan, una de las instructoras más seguidas en las redes que impartirá dos masterclass en Big Yoga, es una asidua practicante de yoga junto al mar. En ella nos inspiramos para darte estas siete razones por las que deberías trasladar tu esterilla hasta al arena. Inspira hondo y trata de recrear el olor de yodo, las algas y la sal. Palabra de maestra.

 

  1. Encuentra tu flow. Los niveles de estrés de quien lo prueba descienden de manera radical. Es motivo es que el mar permite crear nuevas conexiones neuronales que provocan que se activen más canales energéticos. ¿El resultado? Un cuerpo más relajado y la sensación de estar en sintonía con el entorno.
  2. Centrado (solo) en ti. El lugar donde practicamos influye y mucho. La gente, los sonidos de la calle y los movimientos del mar son un auténtico desafío para nuestra concentración. El objetivo es conseguir abstraerse mentalmente de lo que nos rodea y concentrarnos en nuestros propios movimientos a través de la respiración y el trabajo postural.
  3. Respiración integral. En el yoga inspirar y expirar de la manera adecuada es esencial para maximizar la práctica y obtener sus beneficios. Junto al mar respirarás aire más limpio pues el cuerpo recibe mejor oxigeno y nitrógeno. El resultado es una oxigenación más completa de mente, cuerpo y órganos internos, lo que se traduce en una mayor tonificación y claridad mental.
  4. Adorada luz solar. Al estar expuestos a la luz solar recibimos un chute de vitamina D que nos ayudará a absorber el calcio, responsable de regular la presión arterial, reducir el estrés y la tensión, aliviar los dolores y espasmos musculares, combatir infecciones y mejorar el sistema inmunológico.
  5. Salir de lo cotidiano. Deja atrás las paredes de tu aula de yoga y la música que suelas escuchar durante tu práctica. Utiliza el sonido del mar y adopta su ritmo buscando crear una sintonía entre el cuerpo, la respiración y la naturaleza. Salir de lo cotidiano y conocido nos proporciona una enriquecedora y estimulante experiencia global.
  6. Yoga y mucho más. Puedes escoger la primera hora de la mañana o el momento del atardecer cuando hay menos gente alrededor. También puedes acompañar tu sesión de yoga con un paseo por la orilla de la playa o con la degustación de una comida saludable de inspiración marítima. Integrar el yoga en tu estilo de vida lo convertirá en una práctica más plena.
  7. Por puro placer. La realidad es que la sensación de estar frente al mar, escuchar las olas, sentir la brisa y posar tu vista en la arena es un regalo para tus sentidos. Practica el let it go (dejar ir) para ayudarte a practicar el desapego y poner tu atención en lo esencial.