Mis primeros pasos en la nutrición macrobiótica por Patricia Restrepo

Publicado el 27 de marzo de 2017

La medicina macrobiótica natural, es una medicina vibracional y energética, bajo la lente del yin y el yang, un sistema dinámico fluido que no peyoriza en el yin o el Yang. Donde la auto reflexión y la auto observación son las herramientas o haz de luz que guía e ilumina el camino de quien busca. La medicina convencional considera al cuerpo como una sustancia meramente material y la visión de la salud es de un orden sintomático y materialista. 
Sin embargo en el momento que realizamos la macrobiótica de manera dogmática y estática, basándonos en conceptos fundamentalistas, la convertimos en una practica materialista, desprovista de su principio inherente «La capacidad de adaptarnos a la vida de la forma mas fluida, feliz  e inteligente con el mínimo impacto al medio ambiente personal y global.

La macrobiótica fundamentalista esta regida por la estratagema «bueno-malo» este juicio solo crea culpa y apego, crea bandos, en definitiva, enfermedad.  
La medicina macrobiótica abraza todo lo que existe con un discernimiento claro, llena de gratitud a la naturaleza y a la vida humana, donde el alimento y el estilo de vida son el núcleo central en la búsqueda de un juicio cabal o juicio supremo.

El origen de la palabra macrobiótica significa, literalmente, “gran vida”. Y la intención detrás de esta palabra griega es una vida espléndida que nos permita desarrollarnos en todos los aspectos: biológico, mental, emocional y espiritual.  

Hipócrates, el padre de la medicina, decía: “somos lo que comemos” Michio Kushi, gran divulgador de la macrobiótica en Occidente, decía: “somos un fantasma que absorbe el medio ambiente. Somos lo que comemos porque lo que comemos crea nuestra sangre que da vida a las células, a los órganos, al sistema nervioso, al pensamientos, de manera que sin alimentación la vida no es posible”.

Yo tengo la sensación de que la Macrobiótica es inherente al ser humano sobre la tierra, que es el alimento que permite a la especie humana adaptarse a la cadena ecológica de la vida, que nuestros antepasados, cuando vivían inmersos en la naturaleza, tuvieron una comprensión grande de la vida a la que podríamos llamar MACROBIOTICA.

La forma de comer macrobiótica está basada en la comprensión de nuestro desarrollo biológico, social y espiritual. Abarca no sólo lo que comemos sino el medio ambiente en el que vivimos, el aire, el agua, las relaciones sociales, la familia, el arte, la casa y su influencia, en la conexión del hombre con el orden de la naturaleza. Es decir,  «la gran nutrición», desde este axioma  nutrirse no es algo científico.   La forma de comer macrobiótica  nos provee un sistema flexible basado en la observación y aplicación a las leyes de la naturaleza.  En un sistema dinámico que considera al ser humano como único según la edad, el sexo, la actividad, la herencia genética, la fecha de nacimiento, la ciudad donde vive, la infancia y otras consideraciones que nos llevan a la recuperación de la singularidad  interconectada con la pluralidad humana.

La selección de la comida se hace con cuidado y amor. La Macrobiótica te invita a la comida casera, usando ingredientes frescos y locales, a la comida regional y a comer, básicamente, productos vegetales. En esta elección nos hacemos responsables de nuestras elecciones, es decir, creamos conciencia contemplando la cualidad energética de cada alimento y el impacto que tiene en el cuerpo, con su correspondiente consecuencia.

En la Macrobiótica hay dos enfoques en la dieta: 1) es la comida de todos los días, y 2) la Macrobiótica terapéutica.

La dieta Macrobiótica, para todos los días, nos ofrece una gran variedad, en cuanto que la dieta Macrobiótica terapéutica es usada por un limitado periodo de tiempo y se ajusta a unos alimentos específicos.

La Macrobiótica como sistema alimenticio y nutritivo  tiene la finalidad de potenciar nuestra capacidad biológica para un óptimo funcionamiento. Y podríamos diferenciar, entonces, una alimentación medicinal básica, que yo llamo la dieta-refugio, cuando hemos perdido la salud, cuando deseamos potenciarla o cuando pasamos por un periodo en el que necesitamos un recogimiento, profundizar,  concentrar o focalizar. Tradicionalmente en todas las antiguas culturas y religiones se siguieron practicas un poco mas restrictivas, ayunos, semi ayunos o monodietas para recuperar la salud, para reconectarse con lo divino, previo a tomar decisiones importante o acontecimientos determinantes, como ceremonias, viajes o bodas.

Y la Macrobiótica de todos los días, expresada  en una comida balanceada, colorista, nutritiva y rica.  Donde por ejemplo si  estamos en invierno o en verano los estilos de cocción y los ingredientes los adaptamos  a la estación correspondiente. Aunque  existen algunas recetas que aunque generan más calor, es útil tomarlas en cualquier estación para mantenernos alcalinos y energéticos.

Según Herman Aihara, la comida dentro de una totalidad representa  sólo el 5% de nuestra salud, pero es el 5% más importante. Y en ese 5 % deberíamos centrarnos en alimentos que al cuerpo no le generen un trabajo extra en la función  de eliminación o deshecho, que por el contrario todo lo que se ingiera sea aprovechable en forma de energía dejando un mínimo de residuos que fácilmente puedan ser eliminados a través de los mecanismos naturales orgánicos.

Si tu te quieres iniciar hoy en una alimentación macrobiótica inteligente, primero evitaras tomar algunos alimentos que son de naturaleza mas densa o torpe, que al cuerpo le genera mas trabajo eliminarlos e incluso que algunos se acumulan de por vida, creando cúmulos viciosos y mórbidos como  un contenedor de  basura que nunca se vacía y eventualmente se pueden transformar dando lugar a otras sustancias anarquistas que se salen de nuestro control y pueden incluso llegar a tener una entidad propia y limitar o terminar con nuestra vida.

Aunque las recomendaciones que te hago son generalizadas o estándar, similares a las recomendaciones de la pirámide alimenticia de Harvard o a las recomendaciones de la OMS, siempre serán mucho mas efectivas o precisas si  son personalizadas a través de  un consultor cualificado y con experiencia.

Comienza por eliminar las carnes en general, los lácteos , azucares simples, alimentos químicos, aditivados, alimentos muertos o refinados,  cereales refinados,  comida prefabricada, frutas que vienen de otros continentes con su correspondiente carga de químicos, aceites refinados, sal común, bollería industrial y cualquier otro alimento que haya sido manipulado industrialmente. 

Introduce en tu comida diaria, cereales integrales en grano como: arroz, mijo, quínoa, cebada, trigo sarraceno, avena en grano, amaranto, maíz, polenta, pastas integrales de buena calidad. En combinación con legumbres: judías pintas, blancas, garbanzos, lentejas, azukis, y derivados de las legumbres. conoce  las algas primero en pequeñas cantidades, comienza por el alga kombu para cocer tus cereales y legumbres, algas wakame para preparar sopas en especial sopa de miso. Con el tiempo y asistiendo a cursos de cocina en manos de expertos te iras familiarizando con otras algas y descubriendo cuales y en que medida son adecuadas para ti. Compra sal marina no refinada atlántica, infórmate quien vende en tu zona verduras biológicas, ya son muchas las cooperativas que distribuyen verduras biológicas, come cada día junto a tu plato de cereales y legumbres  una ración de verduras, puedes  preparadas de diferentes maneras. ( ligeramente hervidas, vapor, salteados, escaldados) descubre las verduras fermentadas como el chucrut, se vende en botes ya preparados de forma artesanal, de cualquier forma hacer tus propios fermentos en casa es fácil y divertido.

Sustituye los azucares simples por melazas de cereales integrales y frutas de estación, en otoño por ejemplo prepara reducciones de manzana o calabaza que te proporcionaran dulce estable y nutritivo, aprende a elaborar pasteles y postres sin huevos, lácteos y azucares simples. Que en tu despensa no falten las semillas de sésamo, calabaza y girasol, para preparar ricos condimentos y una pequeña cantidad de frutos y frutas  secas locales.

 

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