Germinar semillas es tener un pequeño huerto en nuestra cocina.

Cuando la semilla brota para empezar a crecer, los vegetales están en su momento de máxima potencia. El agua, la temperatura y el hábitat son los elementos clave para que las semillas comiencen a brotar y a convertirse en planta.

Los germinados incorporan energía y vitalidad a nuestro organismo. En ellos existe una extraordinaria concentración de nutrientes, y al comerlos así, todo son ventajas: las proteínas se digieren mejor, se multiplican los nutrientes y aumentan las enzimas beneficiosas para la salud. Alcalinizan la sangre, ayudan en el proceso digestivo, aportan aminoácidos esenciales, clorofila, vitaminas, minerales…

Es un alimento muy vivo y también económico, ya que con un puñadito de semillas podemos obtener diez o más veces su volumen.

Existen muchas variedades de semillas para germinar, e incluso pueden germinarse legumbres y granos y cada una de esas semillas tiene sus características y nutrientes particulares.

Hay varias formas de germinar, y la que incluye el taller de germinados el próximo 17 de noviembre es la bolsa de tela. Con ella te será muy fácil y cómodo.

Una vez germinadas, lo ideal es exponerlas a la luz del sol para que se forme clorofila. Así tendrán un sabor más agradable.

Te recomiendo utilizar semillas, legumbres o granos de cultivo ecológico, pues están libres de cualquier sustancia química. En el kit de germinación incluye varias bolsitas de semillas ecológicas para que comiences la experiencia en casa.

A la hora de utilizarlos en la cocina, los germinados tienen muchos usos: en ensalada, en sándwich, para decorar platos, o comerlos tal cual. Hoy en día puedes encontrar muchas recetas que los incluyen, enriqueciendo los platos y llenándolos de vitalidad.

En la nevera pueden aguantar hasta dos semanas ya que le frio detiene el proceso de germinación.

Estos son los 5 germinados caseros que no pueden faltar en tu cocina.

1. Cebolla.

Aportan las sustancias beneficiosas que ya de por sí aporta la cebolla, como los compuestos azufrados desintoxicantes y la quercetina antihistamínica, muy apropiada en primavera. Saben a cebolla pero no pican ni te dejan mal aliento.

Este es uno de los germinados que tarda más tiempo, entre 10 y 15 días.

2. Lentejas.

Estas semillas, al germinarlas potencian su capacidad nutritiva haciendo la proteína más digestiva, aportan más hierro, más vitaminas del grupo B y sobre todo al no cocinarlas los nutrientes ni se alteran ni se disuelven en el agua.

Normalmente están listos en 2 ó 3 días, pero si prefieres brotes grandes puedes esperar 4 ó 5 días.

3. Rábano.

Las semillas de rábano dan un sabor fresco y a la vez picante. Mis preferidas!

Son ricas en calcio, hierro, zinc, vitamina C y ácido fólico.

5. Col lombarda.

De tonos morados, estos brotes de col lombarda revelan la presencia de antocianinas antioxidantes. Poseen también sulforafano, con efectos desintoxicantes y anticancerígenos.

Al combinarlos con rúcula o berros germinados mejora la liberación del sulforafano. Son ricos en la enzima mirosinasa, que potencia sus efectos benéficos.

6. Brócoli.

El brocolí es uno de los germinados estrella por sus propiedades antiinflamatorias para el organismo ya que las enzimas multiplican los efectos de sus compuestos azufrados.

Estos compuestos azufrados, además de contribuir a la prevención del cáncer, son antibióticos, tanto que se recomiendan para combatir la Helicobacter pylori causante de las úlceras de estómago.

Si quieres aprender más sobre las riquezas de los germinados y brotes verdes te esperamos el próximo sábado en el taller que nos han preparado el equipo de Lilliput, Super living Foods.